No more hate!

50 personas han muerto en Orlando por ser gays. Maricones. Bujarras. Soplanucas.
2 niñas se han suicidado abrazadas en México porque sus familias no iban a entender que fueran lesbianas. Bolleras. Tortilleras. Camioneras.
En Madrid ha habido más de 60 agresiones homófobas en lo que va de año a gente a la que “se le nota” que es homosexual. Invertida. Desviada. Contranatura.
A Cristiano Ronaldo le han recomendado llevar chicas sexys en sus fiestas en barcos, que últimamente se le veía demasiado con un chico y parecían novios. Sarasas. Sodomitas. Muerdealmohadas.

Y la lista podría ser interminable.

Hay gente que pregunta el porqué del “Orgullo Gay” si “ya no hay nada que reivindicar”. No, vaya, nada en absoluto.
Y cuestionan “por qué no existe el día del Orgullo Hetero”.
No hace falta llegar al extremo de que nadie muera por el simple hecho de enamorarse de gente del sexo opuesto, podemos empezar a buscarle fecha simplemente el día que existan un par de insultos que signifiquen “heterosexual”.

*Imagen by: chemapop.com

Como cada año por estas fechas… ¡Jorgetes 2015!
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¡Lo de siempre! No tienen por qué ser canciones publicadas en 2015, y tampoco es un disco de éxitos del año, sino de canciones que, por una u otra razón, este año han sido importantes para mi. :)
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Se escucha aquí:

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Se ve aquí:

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Y tiene…:

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jorgetes2015
1. Como Tú – Martín Maez
2. Vuelta Ciclista A Burgos – Que Bailen los Demás (feat. Carlos René)
3. Decirnos La Verdad – Meteoros
4. Primera Vez – Second
5. No Lo Ves – Mario Jefferson
6. Tot Està Per Fer – Acció
7. Heroes – Måns Zelmerlöw
8. King – Years & Years
9. Lo Que Pudo Haber Sido – Teenage
10. First Things First – Neon Trees
11. Culpa Y Castigo – Carmen Boza
12. Hundred Miles – YALL (feat. Gabriela Richardson)
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¡Disfrutadlo! :)
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Y decidme qué os parece y… ¡pasadme los vuestros! :P

Puedo parecer “el típico feo delgado”. De esos que a lo mejor me ves y piensas “bueno, es feucho pero como es un tirillas seguro que se quita la camiseta y tiene abdominales o algo”. Puedo dar el pego, pero nada más lejos de la realidad. El poco atractivo físico que puedo tener es una ilusión, un engaño fruto de no salir nunca sin camiseta en instagram.

En realidad soy una be-minúscula.

Las mujeres son más difíciles de clasificar, no hay tantas letras con tetas, pero tengo mi propia clasificación de torsos de hombre. Vistos de perfil, son una letra u otra.

Cuerpoletras

Ele-minúscula:
Los “delgados de nacimiento”, esos que te dicen “¡pero si yo como un montón! ¡pero no engordo!” y es verdad, porque te lo dicen siempre con la boca llena de cheetos pandilla. Son los “tirillas”, los que no tienen un gramo de grasa y tienen una especie de abdominales de mentira porque la naturaleza ha decidido que ir marcando los intestinos era un poco guarrada. A los 25, o se cuidan, o pasan a ser bes-minúsculas irremediablemente.

Ele-minúscula-en-negrita:
Se denominan a sí mismo “fibrados” y van al gimnasio para tenerlo todo en su sitio. Los “fáciles” son los ele-minúscula que han aprendido a diferenciar entre hidratos de carbono y proteínas, y su entrenador les ha dicho de qué comidas tienen que ponerse hasta el culo en cada momento. Los otros son los que se lo han tenido que currar, eran “personas normales” con mucho tiempo para dedicarle al gimnasio, que como cuesta lo mismo vayas una hora o seis, pues van seis.

Be-minúscula:
Yo. Somos los que estamos delgados pero tenemos tripa de intensidad variable. Si comemos, engordamos, pero todo se va a la barrigoncha. Mis brazos siguen siendo de mentira y mis pezones están colocados aleatoriamente entre unos cuantos pelos, sobre una blanquecina superficie plana. Los be-minúscula no tenemos público, esta guarrería de pseudo-cuerpo no le puede gustar a nadie, si alguna vez ligamos es porque con ropa engañamos, y luego nuestra víctima piensa simplemente “bueno, ya que estamos aquí…”.

Pe-mayúscula:
Los de las fotos. Los que van al gimnasio “de verdad”, los que hablan de “crecer” cuando en verdad quieren decir “hincharse”, pero lo hacen de forma relativamente controlada. Se compran camisetas de una talla menos para que se repeguen en cada uno de los múltiples pliegues de su cuerpo y se las quitan en cuanto tienen oportunidad. Dentro del “mundo cachas” son los menos desagradables. Hasta los hay que no son tontos del todo.

Be-mayúscula:
Los cachas, a los que les contaron que respirar tenía tres pasos, inspirar, espirar, hacer abdominal. Y así todo el día. Para ellos “un ciclo” no es exactamente una bici. Son estos a los que parece que les molestan sus propias piernas y brazos a la hora de andar. Los que tienen el ombligo a la misma altura que los pezones y piensas “¡diosmío! ¡en realidad hay una tripa debajo de esos abdominales! ¡es un señor al revés!” y te da un poco de asquete. Los que tienen venas en la frente. Esos que dejan el gimnasio un mes y les cuelgan las carnes. Los que tienen cuerpo como de barril, no sé, esos, ya sabes.

Be-mayúscula-en-negrita:
Los gordos. Los entrados en carnes. A los que sus amigos les dicen que solo están fondones. Los “fuertecitos”. Rollizos. Robustos. Orondos. Si son maricas son osos, y dejándose barba tienen el éxito asegurado entre sodomitas de cualquier otra letra. Si no tienen tetas son un caso raro de be-minúscula-en-negrita.

 

Runnin Rhino en ThreadlessY desde mi condición de be-minúscula he decidido empezar la que he denominado la “Operación Cuerpo-Escombro 2016”. Consiste en que, cuando se me acabe toda la bollería industrial que tengo en casa voy a intentar comer un poquito mejor. Y cuando me recupere de mi última visita al quirófano y pueda abandonar este estado de semi-reposo (que tanto me gusta) será veranito, los días serán más largos y al salir del trabajo… ¡iré al gimnasio! A ciclo-indoor, body-pump, body-combat o cualquier otra cosa que tenga música y que yo sea incapaz de seguirla, otro día os cuento mis experiencias en esos lugares del demonio a los que llaman “gym”. Y a finales de otoño ¡seré un proyecto de ele-minúscula-en-negrita! Justo cuando las sudaderas gordas y los abrigos oculten mi nuevo y definidísmo cuerpo. Y llegarán las navidades y comeré. Y luego con el frío, las lluvias y las excusas me dará mucha pereza todo. Y cuando se acaben los 6 meses de mi cuota-con-oferta decidiré no renovar en el gimnasio, me echaré a perder, volverá mi tripa en cuestión de horas, quizás días, y desaparecerán los pocos resultados obtenidos. Y el año que viene por estas fechas estaré tal y como estoy ahora. Y ese es el fin, y de ahí el nombre. La “Operación Cuerpo-Escombro 2016″… ¡comienza hoy! O mañana. Prisa ninguna, total, tengo todo un año para quedarme como estoy.

Con 12 años monté un fanzine que con 14 era un portal de internet. A la vez “chuleaba” de ser uno de los mil primeros bloggers de España, mi blog cumplirá en breve 13 años. Con un proyecto de ¿red social? que iba a revolucionar el mundo gané un concurso de emprendedores y estuve una semana en San Francisco visitando cosillas como Google. Con mi proyecto siguiente fui seleccionado en una prestigiosa incubadora. He asistido a cientos de masterclass sobre decenas de temas, he tenido mentores y tutores, y he presentado mis proyectos en fondos de inversión, concursos y eventos de nivel, hay hasta un vídeo mío en youtube contando una de mis historias en el escenario del Circo Price. Y sin embargo no soy emprendedor. No al menos el tipo de emprendedor que “ese mundillo” pretende que sea. Han conseguido que no me sienta identificado con la palabra que mejor podría definirme en el mundo… ¡Qué hijos de puta!

Mentiría si dijera que no he aprendido nada. Después de un puñado de años y cientos de charlas, cursos y “mentorings” he aprendido dos cosas. Solo 2 de las mil historias que me han querido meter en la cabeza.

La primera es que lo único que importa en una aventura es el equipo. Ni la idea, ni el dinero, ni tú: la gente. Personitas que hacen cosas, tú solito te comes los mocos.
Yo sé de montones de cosas, pero no sé “mucho” de nada. No hay ningún tema en el mundo en el que pueda decir que soy experto. Sin embargo he tenido una suerte impresionante a la hora de cruzarme con gente y engañarles para que se vinieran conmigo.
Hay dos formas de hacerlo: o te juntas con gente peor que tú y siempre serás poderoso porque siempre serás el más listo, o buscas a gente mejor que tú porque al fin y al cabo ¡lo que quieres es que las cosas vayan bien! Por suerte pertenezco al segundo grupo, y por eso cuando vi currando al que por aquel entonces era “un chaval cualquiera” le propuse directamente que fuera mi jefe. Menudo máquina, señores. Nada en mis manos iría ni una tercera parte de lo bien que va en las suyas, sin duda el descubrimiento del siglo, a quien le debo la práctica totalidad de mi vida profesional, porque sin él yo seguiría dando tumbos de trabajo temporal en trabajo temporal por no saber hacer la O con un canuto. Juntos nos hemos dado unas cuantas leches hasta encontrar al que sin duda es el mejor desarrollador del mundo, que si le dices que te copie facebook de arriba a abajo primero se va a enfadar “porque eso no se puede”, luego te va a decir que vale pero va a tardar un año y medio, y una semana después te lo va a enseñar funcionando con un par de mejoras chulas que se le han ocurrido a él. Y al inicio de los tiempos llegó un chaval a hacer las prácticas en plan community manager y ha demostrado valer para todo y además poniéndole ganas, y pocas cosas valoro más en una persona que las ganas de hacer cosas, así que supo en poco tiempo hacerse imprescindible. Rodearme de los mejores me convierte formalmente en el mediocre del equipo, pero hace que todo funcione porque mediocres… ¡solo hay uno! ¡ahí está el truco!.

La segunda cosa que aprendí es que todo el “mundillo emprendedor” es mentira. Los concursos, las incubadoras y aceleradoras, los planes de empresa, los foros de inversión y los inversores, y todas esas mierdas, todo mentira. Se supone que por definición tengo una “start-up”, y sin embargo pocas cosas me dan más asco en la vida que la palabra “start-up”. Tengo una empresa, una pequeña que crece a una velocidad que da mucho vértigo, pero una en la que no utilizamos palabras en inglés para referirnos a las cosas y que hemos basado en la simplicidad. No queremos revolucionar el mundo, nos basta con revolucionar nuestro sector, y lo estamos consiguiendo simplificando lo que los demás llevan años re-liando con tonterías. No estamos innovando, no hemos inventado nada, simplemente estamos haciendo las cosas bien, y encima mucho más barato. “Triunfar por hacer bien lo que los demás llevan años haciendo mal” es un titular que, de seguir perteneciendo a “la burbuja”, podría llenar varias páginas en las revistas de emprendedores, podríamos ganar concursos, participar en las mejores “aceleradoras” e incluso conseguir financiación con muchos ceros. Pero no me apetece. Estoy disfrutando un montón del proceso “a lo tradicional”, como cuando te cuentan que Amancio Ortega empezó vendiendo batas de boatiné. Sin historias, con el único objetivo de currártelo lo suficiente como para vender hoy un poquito más que ayer, confiando en que será algo menos que mañana. Y p’alante.

Así que no. Lo siento. No soy emprendedor. Vete a insultar a otro.

En la nochevieja de 2004 tomé una decisión: 2005 era “el año del amor”.
No podía ser tan complicado: Con 20 añitos y una melena considerable, llevaba solo unos meses en “la ciudad de las oportunidades”, conocer gente parecía sencillo y yo estaba abierto a enamorarme de cualquiera que me dijera algo bonito. Pero llegó 2006 y no, seguía soltero. Y quien dice 2006, dice cualquier número al azar, porque eso no ha cambiado. Nunca.
Sí: llevo 30 años soltero. Casi 31 siendo uno.

Pero del todo ¿eh? Ya conté en mi post “Filofóbico Perdido” el porqué de mi soltería y las 4 veces en mi vida que me he enamorado sin haber sido nunca correspondido.
Y hay veces que me da un poco de pena, porque 30 años me parecen unos cuantos, a estas alturas me he perdido ya muchas cosas… Ese “primer amor” a los 16. Celos. Rupturas dramáticas y clavos que sacan a otros clavos. Lo de presentarle a alguien a tu madre. Esas primeras vacaciones a solas. Lo de iros a vivir juntos y dejarlo a los 6 meses porque tanto tiempo juntos no os aguantáis. Quedarte soltero después de 4 años atado y tener la necesidad de tirarte a media ciudad antes de volverte a enganchar de nadie. Y todas esas cosas que yo, no.

Yo no, y ya no.
Porque ya me parece tarde, así que ya he decidido que estaré soltero siempre. Toda la vida. Hasta que la muerte no tenga de quien separarme.
Y es que a estas alturas de la vida, cualquiera que llegue viene ya “con lecciones aprendidas”. Con dramas que le han convertido en una persona desconfiada. Con historias con las que comparar la nuestra. De rebote. Y yo ahora mismo debería llegar a cualquier relación con la ilusión de un quinceañero, pero tampoco.

A mi es que ya, no me apetece. Estoy tan, pero tan (tan) a gustito solo, que plantearme cambiar eso a estas alturas de la vida me da una pereza incalculable. Y a eso se le suma el que, posiblemente sea el mayor de mis problemas: no doy explicaciones. Nunca. Es lo que más odio en el mundo.

Callejón sin salidaMe gusta ir, venir, entrar, salir, hacer, deshacer y, en definitiva, hacer lo que quiera en cada momento sin tener la necesidad de contarlo. Incluso aunque no me pregunten. Quiero salir a dar paseos con la bici aunque sean las 3 de la mañana, comer pizza 4 días seguidos o echarme una siesta de 6 horas para luego pasarme toda la noche viendo chorradas en youtube y acostarme al amanecer sin que nadie tenga nada que reprocharme. Soy tan tremendamente independiente que siento que, si comparto mi vida con alguien, me voy a sentir obligado a dar explicaciones incluso aunque no me las pidan. Y eso me produce un rechazo tal, que supera cualquier cosa buena que me puedan intentar vender sobre la mierda esa del amor.

Y es una decisión firme. Pensada de forma libre, meditada y avalada con hechos. Llevo 30 años soltero y no tengo ninguna intención de que eso cambie. Bastante complicados tengo ya los temas de salud y dinero, como para que encima venga a meterme en más líos el amor.
No, paso. Pero gracias. Beso tan bien que sería muy egoista por mi parte besar siempre a la misma persona.
Por eso llevo años puliendo mi armadura, creando escudos, levantando murallas y practicando con los campos de fuerza. He tenido tonteos, cosillas, oportunidades varias, y siempre, a veces de forma voluntaria y en ocasiones de forma irracional, lo he dejado pasar o incluso he forzado que se estropee “por lo que pudiera pasar”.

Pero ¡ojo! Que yo sigo conociendo gente y lo hago con mucha ilusión. Me encanta. Y si tonteamos y resulta que nos gustamos un poquito es muy probable que te siga el juego. Pero tras un siempre interesante “nos estamos conociendo” y, si surgen, un par de polvos, si te apetece, pasarás irremediablemente a la “friendzone.

O desaparecerás, eso lo decides tú.
Pero no hay un tercer camino, todos los que tienen señales hacia mi corazón en realidad son callejones sin salida.

Pero si dicen que “el amor todo lo puede”, a lo mejor algún día día llega alguien que con un simple chasquido de dedos derrumba todas mis barreras sin que yo pueda oponerme y nos descojonamos juntos releyendo este post… ¿Quien sabe?

¡Oh, sí! Como cada final de año, ya está aquí el… ¡Jorgetes 2014!

Jorgetes 2014

Recordemos que no tienen por qué ser canciones publicadas en 2014 sino que, por lo que sea, hayan sido importantes para mi este año.

Se escucha en Spotify: Jorgetes 2014

Y el tracklist es:

01. Wrapped Up – Olly Murs
02. Javiera Mena – Esa Fuerza
03. Subimos – Varry Brava
04. Espectador – Second
05. Extraño – Miranda!
06. El Bus de la Piscina – Pantones
07. Todo al Dos – La La Love You
08. Sierra y Canadá – Sidonie
09. O tú o él o yo – Ellos
10. Acuarela – Capitán Sunrise
11. Confesiones tirado en la pista de Baile – René
12. La Canción que no termina – Maldita Nerea

¡Disfrutadlo! ¡Comentadme qué os parece! Y… ¡pasadme los vuestros! :P

estanoche1aPues visto el éxito del año pasado por estas fechas, voy a repetirlo este. Y como el texto del año pasado me vale, pues me autocopio ¿Vale?

¿Sabes lo que pasa? Que me acuerdo de ti de vez en cuando y digo ¡ay! ¡voy a escribirle a ver que tal le va! Pero luego no te escribo. Porque no tengo del todo claro si te va a apetecer que lo haga. O porque no sé qué poner en el mensaje. O porque siempre lo dejo pasar. Y me pasa contigo y con algunas personas más, y siempre es lo mismo: al final no te digo nunca nada. Pero ¡oye! que seguro que a ti también te pasa con un montón de gente, y alguna vez… ¡incluso conmigo! Y por eso lo vamos a solucionar, porque tú y yo hemos quedado esta noche.

 

– Si quedamos a menudo y te apetece que nos veamos hoy también…
– Si hace mucho que no nos vemos y no encontrábamos la excusa para volver a quedar…
– Si nos dejamos de ver por algún motivo que evidentemente ya hemos olvidado…
– Si aún no nos conocemos en persona y crees que ya va siendo horita…
– Si no tienes ni puñetera idea de quién soy pero alguien te ha dicho “queda con él ¡es majo!”…
– Si no encajas en ninguna de las anteriores pero por lo que sea te apetece darte un paseíto conmigo…

 

¡Paseemos, pues!

Este año hay dos opciones, dos horarios, dos rutas:

tuyyo2014

– Ruta uno: Versión urbana, de día, 5’5km, 1 hora: Me vienes a buscar a la ofi, andamos de Santiago Bernabeu a Plaza España pasando por Castellana y Gran Vía.
Quedamos a las 20:30 en Torre Europa, metro Santiago Bernabeu.

– Ruta dos: Versión río, de noche, 10km, 2 horas a pie, 45 minutos en bici: Quedamos en Príncipe Pío y vamos por Madrid Río hasta el Matadero, y regreso.
Quedamos a las 22:30 en la glorieta, donde los patinadores.

En la Ruta 2 tú decides si en bici o a pata. Y en ambas prontito en casa, que al día siguiente hay que madrugar.

 

Simplemente escríbeme un mail, un privado por facebook, un DM por Twitter, un privado en instagram, un Whatsapp… ¡O un SMS! y dime qué día de entre los disponibles puedes, qué ruta/horario eliges y si vienes con o sin bici, sin más explicaciones.

Los días son estos, en negrita los disponibles y en gris los que ya no, intentaré ir actualizándolo según os los vayáis quedando:

 

D-31  |  L-01  |  M-02  |  X-03  |  J-04  |  L-08  |  M-09  |  X-10  |  J-11

¡Ya está! Hemos quedado, es oficial, así que no te escaquees…

¿Qué haces esta noche? :)

Hay veces que me han dicho que soy un poco friki, que se me va la pinza o, simplemente, me han mirado raro. Y todo porque me gusta conocer la “paridad” de las personas. Y de las cosas.

Por un lado tiendo a preguntarle la fecha de nacimiento a la gente al poco de conocerla. Las fechas tienen tres números: día, mes y año. Si de estos tres, los tres son números pares quiere decir que eres una persona “totalmente par”. Como yo, por ejemplo, que soy del 28 del 04 del 84. Al revés si todos son impares, que pasas a ser “totalmente impar”. Si dos son pares eres una persona “muy par” e igual, dos impares y un par te convierten en una persona “muy impar”. Que lo sepas.

Por otro lado tiendo a hacer algo parecido con las cosas. Les busco un número, sumo todas sus cifras y vuelvo a sumar hasta reducir a una sola cifra, y veo si es par o impar. Así por ejemplo 2014 (2+0+1+4=7) según esta “cosa mía” es un número impar, es un año impar. Y así, mi número de teléfono aún acabando en 6 como suma 55 (5+5=10, 1+0=1) también es un número impar. El del trabajo acaba en 8 y suma 22 (2+2=4) por lo que, menos mal, es un número “tradicionalmente par” que para mi también lo es.

Pero os voy a contar un secreto que a estas alturas de la vida a lo mejor os sorprende y todo: es mentira, en verdad me da igual. Que una persona, un número o una cosa sea “más o menos par” me resbala una barbaridad, no implica nada y no tiene ningún sentido. Es simplemente una forma de mantener la mente activa, de estar despierto y de decirle a mi cabeza a todas horas “¡Eh! ¡Que te atontas! ¡Mira, mira, es un número! ¡Súmalo, corre!”.

hombre-darina

Pocas cosas hay más sanas que mantener la mente activa. Por eso también tengo mis “juegos” para fomentar la creatividad. Porque ¡oh, amigos! si a veces hago cosas chulas no es porque tenga más imaginación que nadie, se me fue atrofiando con la edad como a todos, pero nunca he dejado de hacer cosas para mantenerla en forma. Que si tienes un trabajo super artístico no te hace falta, pero si no, siempre te quedará esa horita diaria de metro o un paseo con musiquita al atardecer para dedicarle un ratito a tu cabeza.

Mi juego favorito es el que yo llamo “El hombre de harina”. Se me ocurrió un día comiéndome una mandarina. En silencio, solos, la mandarina y yo. Y sin más me dije: “mandarina”, y retumbó en mi cabeza, que de repente en plan eco me devolvió un mensaje: “man en inglés significa hombre, así que te estás comiendo un hombre-darina“. Y de ahí a una galleta de jengibre solo hubo un paso.

Se trata simplemente de enlazar conceptos aunque sea de una forma muy forzada. Por ejemplo, así, en directo, pienso “hay que ejercitar el cerebro como si fuera un músculo”. Músculo. El mus es un juego de cartas ¡cartas con culos! Culos que se sientan en el water, que lo llaman “el trono” ¿iba de juegos? ¡Juego de Tronos! Pero ¡bah! es poco creativo, ya existe… mmm… “Juego de truenos”, a ver qué sale. Los truenos juegan con los rayos y se enfadan, porque siempre les ganan en las carreras. Las carreras típicas son las de caballos. Caballos hay en Sevilla, en la feria, la feria de Abril. Abril. Cerral.
Si te atascas (¿cómo se sale de un “cerral”?) puedes volver un par de pasos atrás. ¿Carreras? ¡Bah! Lo que tienen futuro son los módulos. Modulada, como la frecuencia de la radio FM. Radio, número Pi. Pi al cuadrado, Pipi… ¡me meo!

Y así, horas. Sin reglas, sin “eso no vale”, sin “te repites”, nada, la idea es que fluyan cosas sin límite, no ponerle barreras a la imaginación, aunque se vaya por los cerros de Úbeda. Jugar con gente también mola, pero es raruno.
También puedes complicártelo cogiendo dos conceptos que no tienen nada que ver y hacer una cadena de chorradas hasta que logras unirlas cerrando el círculo.

A veces también abro el instantdomainsearch y me pongo a hacer combinaciones chulas de letras y/o palabras para ver si soy el primero al que se le ocurre, es decir, si ese nombre de dominio está disponible como puntocom. Pero este juego es un peligro: he acabado comprando decenas de dominios que nunca he utilizado. Un drama.

¡Y tengo más juegos chulis! Pero si os los cuento todos ¡no os inventáis los vuestros! ¡Y esto va de pensar, amigos!

Con algunos de ellos voy por la calle descojonándome yo solo y la gente me mira raro. Más o menos como miro yo a la gente que va con cara de sufrimiento y sudando como cerdos haciendo como que corren: cada uno va por la calle ejercitando lo que le da la gana. Y yo mientras, por lo menos, me río.