About jgts

Soy un duro mamífero ovíparo semi acuático

Puedo parecer “el típico feo delgado”. De esos que a lo mejor me ves y piensas “bueno, es feucho pero como es un tirillas seguro que se quita la camiseta y tiene abdominales o algo”. Puedo dar el pego, pero nada más lejos de la realidad. El poco atractivo físico que puedo tener es una ilusión, un engaño fruto de no salir nunca sin camiseta en instagram.

En realidad soy una be-minúscula.

Las mujeres son más difíciles de clasificar, no hay tantas letras con tetas, pero tengo mi propia clasificación de torsos de hombre. Vistos de perfil, son una letra u otra.

Cuerpoletras

Ele-minúscula:
Los “delgados de nacimiento”, esos que te dicen “¡pero si yo como un montón! ¡pero no engordo!” y es verdad, porque te lo dicen siempre con la boca llena de cheetos pandilla. Son los “tirillas”, los que no tienen un gramo de grasa y tienen una especie de abdominales de mentira porque la naturaleza ha decidido que ir marcando los intestinos era un poco guarrada. A los 25, o se cuidan, o pasan a ser bes-minúsculas irremediablemente.

Ele-minúscula-en-negrita:
Se denominan a sí mismo “fibrados” y van al gimnasio para tenerlo todo en su sitio. Los “fáciles” son los ele-minúscula que han aprendido a diferenciar entre hidratos de carbono y proteínas, y su entrenador les ha dicho de qué comidas tienen que ponerse hasta el culo en cada momento. Los otros son los que se lo han tenido que currar, eran “personas normales” con mucho tiempo para dedicarle al gimnasio, que como cuesta lo mismo vayas una hora o seis, pues van seis.

Be-minúscula:
Yo. Somos los que estamos delgados pero tenemos tripa de intensidad variable. Si comemos, engordamos, pero todo se va a la barrigoncha. Mis brazos siguen siendo de mentira y mis pezones están colocados aleatoriamente entre unos cuantos pelos, sobre una blanquecina superficie plana. Los be-minúscula no tenemos público, esta guarrería de pseudo-cuerpo no le puede gustar a nadie, si alguna vez ligamos es porque con ropa engañamos, y luego nuestra víctima piensa simplemente “bueno, ya que estamos aquí…”.

Pe-mayúscula:
Los de las fotos. Los que van al gimnasio “de verdad”, los que hablan de “crecer” cuando en verdad quieren decir “hincharse”, pero lo hacen de forma relativamente controlada. Se compran camisetas de una talla menos para que se repeguen en cada uno de los múltiples pliegues de su cuerpo y se las quitan en cuanto tienen oportunidad. Dentro del “mundo cachas” son los menos desagradables. Hasta los hay que no son tontos del todo.

Be-mayúscula:
Los cachas, a los que les contaron que respirar tenía tres pasos, inspirar, espirar, hacer abdominal. Y así todo el día. Para ellos “un ciclo” no es exactamente una bici. Son estos a los que parece que les molestan sus propias piernas y brazos a la hora de andar. Los que tienen el ombligo a la misma altura que los pezones y piensas “¡diosmío! ¡en realidad hay una tripa debajo de esos abdominales! ¡es un señor al revés!” y te da un poco de asquete. Los que tienen venas en la frente. Esos que dejan el gimnasio un mes y les cuelgan las carnes. Los que tienen cuerpo como de barril, no sé, esos, ya sabes.

Be-mayúscula-en-negrita:
Los gordos. Los entrados en carnes. A los que sus amigos les dicen que solo están fondones. Los “fuertecitos”. Rollizos. Robustos. Orondos. Si son maricas son osos, y dejándose barba tienen el éxito asegurado entre sodomitas de cualquier otra letra. Si no tienen tetas son un caso raro de be-minúscula-en-negrita.

 

Runnin Rhino en ThreadlessY desde mi condición de be-minúscula he decidido empezar la que he denominado la “Operación Cuerpo-Escombro 2016”. Consiste en que, cuando se me acabe toda la bollería industrial que tengo en casa voy a intentar comer un poquito mejor. Y cuando me recupere de mi última visita al quirófano y pueda abandonar este estado de semi-reposo (que tanto me gusta) será veranito, los días serán más largos y al salir del trabajo… ¡iré al gimnasio! A ciclo-indoor, body-pump, body-combat o cualquier otra cosa que tenga música y que yo sea incapaz de seguirla, otro día os cuento mis experiencias en esos lugares del demonio a los que llaman “gym”. Y a finales de otoño ¡seré un proyecto de ele-minúscula-en-negrita! Justo cuando las sudaderas gordas y los abrigos oculten mi nuevo y definidísmo cuerpo. Y llegarán las navidades y comeré. Y luego con el frío, las lluvias y las excusas me dará mucha pereza todo. Y cuando se acaben los 6 meses de mi cuota-con-oferta decidiré no renovar en el gimnasio, me echaré a perder, volverá mi tripa en cuestión de horas, quizás días, y desaparecerán los pocos resultados obtenidos. Y el año que viene por estas fechas estaré tal y como estoy ahora. Y ese es el fin, y de ahí el nombre. La “Operación Cuerpo-Escombro 2016″… ¡comienza hoy! O mañana. Prisa ninguna, total, tengo todo un año para quedarme como estoy.

Con 12 años monté un fanzine que con 14 era un portal de internet. A la vez “chuleaba” de ser uno de los mil primeros bloggers de España, mi blog cumplirá en breve 13 años. Con un proyecto de ¿red social? que iba a revolucionar el mundo gané un concurso de emprendedores y estuve una semana en San Francisco visitando cosillas como Google. Con mi proyecto siguiente fui seleccionado en una prestigiosa incubadora. He asistido a cientos de masterclass sobre decenas de temas, he tenido mentores y tutores, y he presentado mis proyectos en fondos de inversión, concursos y eventos de nivel, hay hasta un vídeo mío en youtube contando una de mis historias en el escenario del Circo Price. Y sin embargo no soy emprendedor. No al menos el tipo de emprendedor que “ese mundillo” pretende que sea. Han conseguido que no me sienta identificado con la palabra que mejor podría definirme en el mundo… ¡Qué hijos de puta!

Mentiría si dijera que no he aprendido nada. Después de un puñado de años y cientos de charlas, cursos y “mentorings” he aprendido dos cosas. Solo 2 de las mil historias que me han querido meter en la cabeza.

La primera es que lo único que importa en una aventura es el equipo. Ni la idea, ni el dinero, ni tú: la gente. Personitas que hacen cosas, tú solito te comes los mocos.
Yo sé de montones de cosas, pero no sé “mucho” de nada. No hay ningún tema en el mundo en el que pueda decir que soy experto. Sin embargo he tenido una suerte impresionante a la hora de cruzarme con gente y engañarles para que se vinieran conmigo.
Hay dos formas de hacerlo: o te juntas con gente peor que tú y siempre serás poderoso porque siempre serás el más listo, o buscas a gente mejor que tú porque al fin y al cabo ¡lo que quieres es que las cosas vayan bien! Por suerte pertenezco al segundo grupo, y por eso cuando vi currando al que por aquel entonces era “un chaval cualquiera” le propuse directamente que fuera mi jefe. Menudo máquina, señores. Nada en mis manos iría ni una tercera parte de lo bien que va en las suyas, sin duda el descubrimiento del siglo, a quien le debo la práctica totalidad de mi vida profesional, porque sin él yo seguiría dando tumbos de trabajo temporal en trabajo temporal por no saber hacer la O con un canuto. Juntos nos hemos dado unas cuantas leches hasta encontrar al que sin duda es el mejor desarrollador del mundo, que si le dices que te copie facebook de arriba a abajo primero se va a enfadar “porque eso no se puede”, luego te va a decir que vale pero va a tardar un año y medio, y una semana después te lo va a enseñar funcionando con un par de mejoras chulas que se le han ocurrido a él. Y al inicio de los tiempos llegó un chaval a hacer las prácticas en plan community manager y ha demostrado valer para todo y además poniéndole ganas, y pocas cosas valoro más en una persona que las ganas de hacer cosas, así que supo en poco tiempo hacerse imprescindible. Rodearme de los mejores me convierte formalmente en el mediocre del equipo, pero hace que todo funcione porque mediocres… ¡solo hay uno! ¡ahí está el truco!.

La segunda cosa que aprendí es que todo el “mundillo emprendedor” es mentira. Los concursos, las incubadoras y aceleradoras, los planes de empresa, los foros de inversión y los inversores, y todas esas mierdas, todo mentira. Se supone que por definición tengo una “start-up”, y sin embargo pocas cosas me dan más asco en la vida que la palabra “start-up”. Tengo una empresa, una pequeña que crece a una velocidad que da mucho vértigo, pero una en la que no utilizamos palabras en inglés para referirnos a las cosas y que hemos basado en la simplicidad. No queremos revolucionar el mundo, nos basta con revolucionar nuestro sector, y lo estamos consiguiendo simplificando lo que los demás llevan años re-liando con tonterías. No estamos innovando, no hemos inventado nada, simplemente estamos haciendo las cosas bien, y encima mucho más barato. “Triunfar por hacer bien lo que los demás llevan años haciendo mal” es un titular que, de seguir perteneciendo a “la burbuja”, podría llenar varias páginas en las revistas de emprendedores, podríamos ganar concursos, participar en las mejores “aceleradoras” e incluso conseguir financiación con muchos ceros. Pero no me apetece. Estoy disfrutando un montón del proceso “a lo tradicional”, como cuando te cuentan que Amancio Ortega empezó vendiendo batas de boatiné. Sin historias, con el único objetivo de currártelo lo suficiente como para vender hoy un poquito más que ayer, confiando en que será algo menos que mañana. Y p’alante.

Así que no. Lo siento. No soy emprendedor. Vete a insultar a otro.

En la nochevieja de 2004 tomé una decisión: 2005 era “el año del amor”.
No podía ser tan complicado: Con 20 añitos y una melena considerable, llevaba solo unos meses en “la ciudad de las oportunidades”, conocer gente parecía sencillo y yo estaba abierto a enamorarme de cualquiera que me dijera algo bonito. Pero llegó 2006 y no, seguía soltero. Y quien dice 2006, dice cualquier número al azar, porque eso no ha cambiado. Nunca.
Sí: llevo 30 años soltero. Casi 31 siendo uno.

Pero del todo ¿eh? Ya conté en mi post “Filofóbico Perdido” el porqué de mi soltería y las 4 veces en mi vida que me he enamorado sin haber sido nunca correspondido.
Y hay veces que me da un poco de pena, porque 30 años me parecen unos cuantos, a estas alturas me he perdido ya muchas cosas… Ese “primer amor” a los 16. Celos. Rupturas dramáticas y clavos que sacan a otros clavos. Lo de presentarle a alguien a tu madre. Esas primeras vacaciones a solas. Lo de iros a vivir juntos y dejarlo a los 6 meses porque tanto tiempo juntos no os aguantáis. Quedarte soltero después de 4 años atado y tener la necesidad de tirarte a media ciudad antes de volverte a enganchar de nadie. Y todas esas cosas que yo, no.

Yo no, y ya no.
Porque ya me parece tarde, así que ya he decidido que estaré soltero siempre. Toda la vida. Hasta que la muerte no tenga de quien separarme.
Y es que a estas alturas de la vida, cualquiera que llegue viene ya “con lecciones aprendidas”. Con dramas que le han convertido en una persona desconfiada. Con historias con las que comparar la nuestra. De rebote. Y yo ahora mismo debería llegar a cualquier relación con la ilusión de un quinceañero, pero tampoco.

A mi es que ya, no me apetece. Estoy tan, pero tan (tan) a gustito solo, que plantearme cambiar eso a estas alturas de la vida me da una pereza incalculable. Y a eso se le suma el que, posiblemente sea el mayor de mis problemas: no doy explicaciones. Nunca. Es lo que más odio en el mundo.

Callejón sin salidaMe gusta ir, venir, entrar, salir, hacer, deshacer y, en definitiva, hacer lo que quiera en cada momento sin tener la necesidad de contarlo. Incluso aunque no me pregunten. Quiero salir a dar paseos con la bici aunque sean las 3 de la mañana, comer pizza 4 días seguidos o echarme una siesta de 6 horas para luego pasarme toda la noche viendo chorradas en youtube y acostarme al amanecer sin que nadie tenga nada que reprocharme. Soy tan tremendamente independiente que siento que, si comparto mi vida con alguien, me voy a sentir obligado a dar explicaciones incluso aunque no me las pidan. Y eso me produce un rechazo tal, que supera cualquier cosa buena que me puedan intentar vender sobre la mierda esa del amor.

Y es una decisión firme. Pensada de forma libre, meditada y avalada con hechos. Llevo 30 años soltero y no tengo ninguna intención de que eso cambie. Bastante complicados tengo ya los temas de salud y dinero, como para que encima venga a meterme en más líos el amor.
No, paso. Pero gracias. Beso tan bien que sería muy egoista por mi parte besar siempre a la misma persona.
Por eso llevo años puliendo mi armadura, creando escudos, levantando murallas y practicando con los campos de fuerza. He tenido tonteos, cosillas, oportunidades varias, y siempre, a veces de forma voluntaria y en ocasiones de forma irracional, lo he dejado pasar o incluso he forzado que se estropee “por lo que pudiera pasar”.

Pero ¡ojo! Que yo sigo conociendo gente y lo hago con mucha ilusión. Me encanta. Y si tonteamos y resulta que nos gustamos un poquito es muy probable que te siga el juego. Pero tras un siempre interesante “nos estamos conociendo” y, si surgen, un par de polvos, si te apetece, pasarás irremediablemente a la “friendzone.

O desaparecerás, eso lo decides tú.
Pero no hay un tercer camino, todos los que tienen señales hacia mi corazón en realidad son callejones sin salida.

Pero si dicen que “el amor todo lo puede”, a lo mejor algún día día llega alguien que con un simple chasquido de dedos derrumba todas mis barreras sin que yo pueda oponerme y nos descojonamos juntos releyendo este post… ¿Quien sabe?

¡Oh, sí! Como cada final de año, ya está aquí el… ¡Jorgetes 2014!

Jorgetes 2014

Recordemos que no tienen por qué ser canciones publicadas en 2014 sino que, por lo que sea, hayan sido importantes para mi este año.

Se escucha en Spotify: Jorgetes 2014

Y el tracklist es:

01. Wrapped Up – Olly Murs
02. Javiera Mena – Esa Fuerza
03. Subimos – Varry Brava
04. Espectador – Second
05. Extraño – Miranda!
06. El Bus de la Piscina – Pantones
07. Todo al Dos – La La Love You
08. Sierra y Canadá – Sidonie
09. O tú o él o yo – Ellos
10. Acuarela – Capitán Sunrise
11. Confesiones tirado en la pista de Baile – René
12. La Canción que no termina – Maldita Nerea

¡Disfrutadlo! ¡Comentadme qué os parece! Y… ¡pasadme los vuestros! :P

estanoche1aPues visto el éxito del año pasado por estas fechas, voy a repetirlo este. Y como el texto del año pasado me vale, pues me autocopio ¿Vale?

¿Sabes lo que pasa? Que me acuerdo de ti de vez en cuando y digo ¡ay! ¡voy a escribirle a ver que tal le va! Pero luego no te escribo. Porque no tengo del todo claro si te va a apetecer que lo haga. O porque no sé qué poner en el mensaje. O porque siempre lo dejo pasar. Y me pasa contigo y con algunas personas más, y siempre es lo mismo: al final no te digo nunca nada. Pero ¡oye! que seguro que a ti también te pasa con un montón de gente, y alguna vez… ¡incluso conmigo! Y por eso lo vamos a solucionar, porque tú y yo hemos quedado esta noche.

 

– Si quedamos a menudo y te apetece que nos veamos hoy también…
– Si hace mucho que no nos vemos y no encontrábamos la excusa para volver a quedar…
– Si nos dejamos de ver por algún motivo que evidentemente ya hemos olvidado…
– Si aún no nos conocemos en persona y crees que ya va siendo horita…
– Si no tienes ni puñetera idea de quién soy pero alguien te ha dicho “queda con él ¡es majo!”…
– Si no encajas en ninguna de las anteriores pero por lo que sea te apetece darte un paseíto conmigo…

 

¡Paseemos, pues!

Este año hay dos opciones, dos horarios, dos rutas:

tuyyo2014

– Ruta uno: Versión urbana, de día, 5’5km, 1 hora: Me vienes a buscar a la ofi, andamos de Santiago Bernabeu a Plaza España pasando por Castellana y Gran Vía.
Quedamos a las 20:30 en Torre Europa, metro Santiago Bernabeu.

– Ruta dos: Versión río, de noche, 10km, 2 horas a pie, 45 minutos en bici: Quedamos en Príncipe Pío y vamos por Madrid Río hasta el Matadero, y regreso.
Quedamos a las 22:30 en la glorieta, donde los patinadores.

En la Ruta 2 tú decides si en bici o a pata. Y en ambas prontito en casa, que al día siguiente hay que madrugar.

 

Simplemente escríbeme un mail, un privado por facebook, un DM por Twitter, un privado en instagram, un Whatsapp… ¡O un SMS! y dime qué día de entre los disponibles puedes, qué ruta/horario eliges y si vienes con o sin bici, sin más explicaciones.

Los días son estos, en negrita los disponibles y en gris los que ya no, intentaré ir actualizándolo según os los vayáis quedando:

 

D-31  |  L-01  |  M-02  |  X-03  |  J-04  |  L-08  |  M-09  |  X-10  |  J-11

¡Ya está! Hemos quedado, es oficial, así que no te escaquees…

¿Qué haces esta noche? :)

Hay veces que me han dicho que soy un poco friki, que se me va la pinza o, simplemente, me han mirado raro. Y todo porque me gusta conocer la “paridad” de las personas. Y de las cosas.

Por un lado tiendo a preguntarle la fecha de nacimiento a la gente al poco de conocerla. Las fechas tienen tres números: día, mes y año. Si de estos tres, los tres son números pares quiere decir que eres una persona “totalmente par”. Como yo, por ejemplo, que soy del 28 del 04 del 84. Al revés si todos son impares, que pasas a ser “totalmente impar”. Si dos son pares eres una persona “muy par” e igual, dos impares y un par te convierten en una persona “muy impar”. Que lo sepas.

Por otro lado tiendo a hacer algo parecido con las cosas. Les busco un número, sumo todas sus cifras y vuelvo a sumar hasta reducir a una sola cifra, y veo si es par o impar. Así por ejemplo 2014 (2+0+1+4=7) según esta “cosa mía” es un número impar, es un año impar. Y así, mi número de teléfono aún acabando en 6 como suma 55 (5+5=10, 1+0=1) también es un número impar. El del trabajo acaba en 8 y suma 22 (2+2=4) por lo que, menos mal, es un número “tradicionalmente par” que para mi también lo es.

Pero os voy a contar un secreto que a estas alturas de la vida a lo mejor os sorprende y todo: es mentira, en verdad me da igual. Que una persona, un número o una cosa sea “más o menos par” me resbala una barbaridad, no implica nada y no tiene ningún sentido. Es simplemente una forma de mantener la mente activa, de estar despierto y de decirle a mi cabeza a todas horas “¡Eh! ¡Que te atontas! ¡Mira, mira, es un número! ¡Súmalo, corre!”.

hombre-darina

Pocas cosas hay más sanas que mantener la mente activa. Por eso también tengo mis “juegos” para fomentar la creatividad. Porque ¡oh, amigos! si a veces hago cosas chulas no es porque tenga más imaginación que nadie, se me fue atrofiando con la edad como a todos, pero nunca he dejado de hacer cosas para mantenerla en forma. Que si tienes un trabajo super artístico no te hace falta, pero si no, siempre te quedará esa horita diaria de metro o un paseo con musiquita al atardecer para dedicarle un ratito a tu cabeza.

Mi juego favorito es el que yo llamo “El hombre de harina”. Se me ocurrió un día comiéndome una mandarina. En silencio, solos, la mandarina y yo. Y sin más me dije: “mandarina”, y retumbó en mi cabeza, que de repente en plan eco me devolvió un mensaje: “man en inglés significa hombre, así que te estás comiendo un hombre-darina“. Y de ahí a una galleta de jengibre solo hubo un paso.

Se trata simplemente de enlazar conceptos aunque sea de una forma muy forzada. Por ejemplo, así, en directo, pienso “hay que ejercitar el cerebro como si fuera un músculo”. Músculo. El mus es un juego de cartas ¡cartas con culos! Culos que se sientan en el water, que lo llaman “el trono” ¿iba de juegos? ¡Juego de Tronos! Pero ¡bah! es poco creativo, ya existe… mmm… “Juego de truenos”, a ver qué sale. Los truenos juegan con los rayos y se enfadan, porque siempre les ganan en las carreras. Las carreras típicas son las de caballos. Caballos hay en Sevilla, en la feria, la feria de Abril. Abril. Cerral.
Si te atascas (¿cómo se sale de un “cerral”?) puedes volver un par de pasos atrás. ¿Carreras? ¡Bah! Lo que tienen futuro son los módulos. Modulada, como la frecuencia de la radio FM. Radio, número Pi. Pi al cuadrado, Pipi… ¡me meo!

Y así, horas. Sin reglas, sin “eso no vale”, sin “te repites”, nada, la idea es que fluyan cosas sin límite, no ponerle barreras a la imaginación, aunque se vaya por los cerros de Úbeda. Jugar con gente también mola, pero es raruno.
También puedes complicártelo cogiendo dos conceptos que no tienen nada que ver y hacer una cadena de chorradas hasta que logras unirlas cerrando el círculo.

A veces también abro el instantdomainsearch y me pongo a hacer combinaciones chulas de letras y/o palabras para ver si soy el primero al que se le ocurre, es decir, si ese nombre de dominio está disponible como puntocom. Pero este juego es un peligro: he acabado comprando decenas de dominios que nunca he utilizado. Un drama.

¡Y tengo más juegos chulis! Pero si os los cuento todos ¡no os inventáis los vuestros! ¡Y esto va de pensar, amigos!

Con algunos de ellos voy por la calle descojonándome yo solo y la gente me mira raro. Más o menos como miro yo a la gente que va con cara de sufrimiento y sudando como cerdos haciendo como que corren: cada uno va por la calle ejercitando lo que le da la gana. Y yo mientras, por lo menos, me río.

Yo he venido aqui a hablar de mi libro de tres cosas: De mi madre, de las canciones de La La Love You, y de ti. De las tres a la vez.

mama_jgtsYo nunca he hablado de amor con mi madre. Ni de amor de ninguna otra gilipollez de esas.
Últimamente mi madre y yo hablamos “como muy de tú a tú”, como si ahora que soy mayor y no tengo que darle explicaciones pudiéramos hablar con más libertad, y ahora sí que nos hemos puesto moñas alguna vez, pero en mis años mozos no. Excepto una vez, que por alguna extraña razón salió el tema y claro, yo lo recuerdo como un momento raro. Yo creo que lo estaba pasando mal por alguien o algo y se me debía notar, y no recuerdo nada de la conversación excepto una frase, y es que me dijo que “siempre tenemos que pensar en alguien, no hace falta que estemos enamorados de esa persona, simplemente porque nos guste o porque necesitemos más de ella, siempre pensamos en alguien, no podemos estar sin alguien en la cabeza“. Y me pareció una estupidez como una casa, evidentemente. Estupidez de la que me acuerdo de vez en cuando porque aunque no sea una verdad universal, en mi caso tiende a cumplirse.
He estado soltero los últimos 30 años (que curiosamente coinciden con los 30 primeros) pero sí que es cierto que, desde que tengo uso de razón, siempre ha habido alguien. Cuatro veces para ser exactos, ya lo conté en 2012 y la cosa no ha cambiado, y el proceso siempre ha sido el mismo: Un clavo ha sacado a otro clavo. Puedo tirarme dos años (¡o doce!) pensando en ti y de repente llega alguien y te borra de un plumazo para quedarse con tu hueco. Impresionante, qué facilidad. El hueco es pequeñito, no caben dos, pero siempre está ocupado.

 

 

Y si ahora mismo me preguntas que cuál es mi disco favorito, posiblemente sin pensármelo demasiado te diría que el último de los La La Love You. Soy fan. Puedo cantarme todas sus canciones a voces pero tengo una cosa muy clara: No me las creo. Nada en absoluto. Me encantan sus letras pero sé que son para otros, no para mí.
Yo no soy capaz de “apostarlo todo al dos” porque conociéndome no iba a hacer nada porque la cosa saliera bien, en cuanto algo se pusiera un poco feo iba a huir por patas, que lo sé. No “sueño con que algún día tú me digas que me quieres, que me cojas de la mano y paseemos por Cibeles” porque nunca me he visto en esa tesitura, nunca me han dicho “te quiero” y no sé como iba a reaccionar, creo que incluso podría no gustarme, que es un poco triste. No va a llegar ese momento en el que “tarde o temprano si no te das cuenta tendré que decirte que me gustas más que ver las formas de las nubes y volar” porque si no te das cuenta yo nunca te lo diría, aunque me muriese de ganas. Y por lo tanto no “sabes que voy a esperarte” porque es mentira, en verdad estoy deseando que llegue la siguiente “mora verde” para olvidarme de ti. No “voy a darlo todo, todo a quererte en modo experto y sin fallar“, mira que lo siento.

Y mi canción favorita dice que “sabes muy bien que aunque no te importe iré a buscarte hasta el Polo Norte” y no. No iría a buscarte ni a la vuelta de la esquina porque recordemos que mi miedo al rechazo es la causa principal de mi filofobia. Ir a buscarte sería como preguntar, te daría pie a responder y tu respuesta podría no gustarme, así que no me la iba a jugar: preferiría no saberla. Por eso te cuento las cosas en mi blog, porque no me has dado tiempo a contarte que tengo uno.

 

Curiosity¡Pero no te confundas! Que no me he enamorado de ti, ni de lejos. Tampoco me ha dado tiempo, vaya, soy fácil pero no tanto. No te líes: Es simple curiosidad. Pero mucha. Tienes “un algo” que hace que me apetezca saber mucho más de ti. Aunque en verdad no me guste lo que me cuentes, aunque haga que me desencante, pero quiero saber más. Que me cuentes cosas nuevas y me expliques esas de las que me has dado pinceladas. Hay cosas que te motivan, en las que crees, que te mueven, y sean grandes o pequeñas para el resto, para ti son importantes. Algunas me parecen estupideces, podría incluso reirme de ti, pero es que no hay nada que me guste más de una persona que el que tenga inquietudes, por lo que sea. No soporto a la gente que simplemente pasa por la vida sin más.

Y ¿sabes lo mejor? Que yo molo mogollón. Y si tuviera un ratito para contarte cosas a lo mejor también te picaba un poco y esto se convertía en un “ahora un poquito más de ti, y ahora un poquito más de mi” y que la cosa se pusiera interesante. O que viéramos que vivimos en mundos paralelos y que como hablamos idiomas distintos no nos entendemos y nos aburrimos juntos, que también puede pasar.

Quiero conocerte más para que me convenzas de que sí o de que no, pero que me des pie a poder forjarme una opinión, que ahora me faltan datos. Quizás la única frase de los La La que me podría quedar es la de quiero hacerte a piezas y mientras me besas quiero hacer tu colección. Una pena que no me enviaras la lista de canciones que me prometiste… ¡con lo que me gusta a mi jugar a averiguar cosas de la gente por la música que escucha! Quiero más de ti, pero no te lo voy a decir. Porque he decidido no volver a escribirte por no volver a esperar una respuesta sin que llegue. No sirvo para ir detrás de nadie, no entiendo las canciones que hablan de “luchar por alguien”, aquí o ponemos los dos de nuestra parte o esto es un coñazo, y a ti no te veo con mucha intención. Y yo soy super constante para prácticamente todo en la vida, así que lo compenso “en estos terrenos” y no soy nada pesado, en “las cosas del querer” tiro la toalla con muchísima facilidad.

mora1Pero ¿sabes? Gracias. Como mi madre dice que siempre hay que pensar en alguien, ahora los domingos por la tarde lo hago en ti. Y tengo suerte porque eres infinitamente más fácil que “la mancha de mora” anterior… ¡Dónde va a parar! Así que quédate un poquito más, que es una situación cómoda y no sé como podría ser la siguiente, me gusta esta porque si antes sufría “por lo que podía haber sido” ahora contigo simplemente es un “pues me he quedado con un poco de hambre”. Y es paradójico porque sabiendo que tú no comes carne, la cosa se soluciona con un KingAhorro de 3’90€.

Hace 3 días mi blog cumplió 12 años. Escribo en mi blog una media de un post cada cuatro meses así que el hecho de que el pobre cumpla años no es lo más celebrable del mundo. Pero oye, doce años son una barbaridad ¿que no? Así que había que decirlo. Dicho.

Y a mi enfrentarme a “la página en blanco” de mi blog me encanta. Porque me pongo a sacar mierda y escribo entradas super largas contando dramas e historias que me hacen la vida imposible y que necesito soltar de alguna forma. Todo lo de más adentro, ahí, para afuera, sin anestesia, desgarrándome las entrañas buscando la luz, abriendo el corazón de par en par, que le enchufas unos altavoces y te saca una clase de Zumba del ritmo que lleva. Una cantidad de sangre y vísceras todo que ríete tú de The Walking Dead. Unos dramas que te marcan más que “It”, “El Resplandor” y “Carrie” juntas en la adolescencia. Unas historias basadas en hechos reales que te dan ganas de pagar por leerlas, que si pongo mi blog en Amazon me coloco en el Top 10 de ebooks en cuestión de horas. Y lo suelto todo aquí, y me desahogo. Y me lo leo y digo ¡ufff! y me quedo mucho más tranquilo. Es un alivio sobrenatural, toda una terapia impagable, y ¡gratis! Y como veo que ha cumplido su cometido pues puedo borrar esa mierda de post lleno de dramas que no os van ni os vienen y vuelvo de nuevo a escribir sobre blanco para contaros cosas mucho más interesantes, como por ejemplo: Por qué como pasta rellena.

Y es que a mi me gusta la pasta con atún. La receta es sencilla: una pastillita de avecrem-del-Dia% en una cazuela con agua hasta que empieza a hervir, una bolsa de medio kilo de pasta que me da para un buen platao ese día y dos tuppers hasta arriba para llevarme al trabajo, y después de escurrirla una latita de atún al natural, un chorrito de aceite y una pizquita de pimienta negra y orégano. Delicias de estudiante, pero a los 30. Y puede parecer un plato sencillo pero ¡ojo! Que hago espirales en vez de macarrones para que el atún se enganche solo y no haya que andar pinchándolo, super profesional. ¿El problema? Siempre se me olvida el atún. Soy así, ya lo sabes. En casa me acuerdo con el plato a medio comer y me lo echo aunque ya esté acabando y acabe comiendo atunarro con algo de pasta, pero cuando me lo llevo fuera es la sosería hecha tupper. Es pasta con atún sin atún. Macarrones de interior. Espirales con ausencia de mar. Pasta a la indiferencia atunil. Macarrones.

Así que para evitar comer algo tan soso, me acostumbré a comprar tortellini rellenos de carne, que no hay que echarles nada y nada se te puede olvidar, porque vienen con la poteína ya echada de casa.
Y ya está. Eso era todo lo que os quería contar hoy. O casi.