Ni nochevieja ni leches. El verdadero “cambio de año” es ahora, a principios de septiembre y, aunque sea menos habitual, es una época en la que la gente también aprovecha para hacerse propósitos que no va a cumplir. El caso es que como yo vivo en una incertidumbre permanente y nunca sé que va a ser de mi vida al día siguiente, no puedo hacer planes más allá de 24 horas, así que yo lo que me hago son no-propósitos. Si ya sabes que no los vas a cumplir, la cosa es mucho más fácil, así que… ¡Vamos a ello!

1.) No solo trabajar

En mi empresa llevamos meses esperando septiembre. En estos días vamos a empezar una nueva etapa en la que tenemos mucha confianza pero que implica currar como cabrones. Más aún. Y eso va a hacer que, como me ha ocurrido más veces, no haga más que pensar 24 horas al día en el trabajo sin dejar hueco para nada más, y eso me acaba pasando factura, siempre, así que el primero de mis no-propósitos es, todos los días, buscarme algo que hacer que me ayude a desconectar aunque sea un ratito. Pero en verdad no seré capaz y mi trabajo absorberá por completo mi vida y mis fuerzas, así que confiemos en que en algún momento habrá recompensa.

2.) Apuntarme a un gimnasio

Yo no soy carne de gimnasio desde el momento mismo en que me niego a llamarlo “gym”, eso está claro. Pero yo decidí que antes de los 30 tenía que ponerme buenorro y solo me quedan 7 meses, que como estoy delgadete ahora es lo justo para que, apuntándome a alguna clase chula rollo bodypump o cualquier otra mierda de esas, se me coloquen un poco las cosas en su sitio e incluso dé un poco el pego, que no necesito más. Además de que me ha obligado el médico, vaya, pero intuyo que la cuota no la cubre la seguridad social así que es una obligación de mentira. El caso es que echando cuentas no lo puedo pagar, y como trabajo muy lejos y pierdo mucho tiempo en el metro no sería capaz de cuadrar horarios con ninguna clase, y yo lo de ponerme a “hacer máquinas” a mi bola como que no lo veo del todo claro. Así que nada, cuerpo escombro forever, que es lo mío.

3.) No dejar la bici

Este verano he hecho ¿miles? de kilómetros con la bici y he disfrutado como un enano, oye, hay pocas cosas en la vida que me gusten más y el coste total en todo el verano han sido 15€ de un pinchazo. Pero siempre pasa igual, en cuanto llega la manguita larga me da pereza cogerla y la pobre se pone triste hasta que vuelve el sol y las alergias, así que enlazando con el no-propósito anterior, he decidido que este año voy a seguir dándome mis vueltas diarias y yendo a los sitios en bici y, si hace frío, pues me abrigo. Pero seguro que al final me dará mucha pereza y a la vez mucha pena.

4.) Bloguear y twittear más

A veces tiendo a olvidar la gran cantidad de cosas personas buenas que me ha aportado este, mi blog, y lo que me desahogo cada vez que me pongo a teclear mis historias. Y además veo que la gente se lo pasa bien en twitter, y hablan de temas, y hacen cosas y no sé, que parece que el pajarito azul mola. Pero tiendo a no tener tiempo para ponerme a escribir posts chulos y twitter me parece muy esclavo, aunque últimamente de vez en cuando diga cositas e incluso comparta allí también mis cutre-fotos de instagram. Ahora, conociéndome, seguiré contando mis mierdas en tercera persona en facebook, este post será el último en meses y moriré antes de llegar a los 1000 tuits. Así soy.

5.) Hacerme youtuber

Conocida es mi afición a apuntarme a todas las modas adolescentes y, ya que me he saltado tanto la de defender las zorrerías de Miley Cyrus como la de meterme vodka por los ojos con un tampón, no podía dejar pasar una de mis favoritas: enamorarme de youtubers. Madre mía, la de horas y horas de vídeos que me estoy tragando últimamente mientras muero de amor. Y claro, “me pico” y yo también quiero ser youtuber, que es un run-run con el que llevo ya una temporadita larga. De hecho cuando cumplí los 29 decidí hacer un video diario durante un año pero, aparte de que el tema dejaba demasiado a la luz mi actual crisis de los 30, llegué a la conclusión de que si loulogio, que es una máquina, no lo estaba consiguiendo con “Café con Lou“, lo mío iba a ser un fracaso desde el día 2. Y septiembre me parecía un buen mes para empezar un canal donde subir vlogs que nadie vería hablando de cosas que a nadie le interesarían, pero aunque Chema diga que soy carne de youtube, teniendo en cuenta que odio ponerme delante de una cámara y que tampoco tengo una decente que mejore la caca de vídeos que hace mi móvil, este tema vuelve a quedar aplazado de forma indefinida.

6.) Sufrir por amor

¡Ojo! Que no digo enamorarme y mucho menos ser correspondido… ¡Esas cosas a mi no pasan! Pero es que hace mucho tiempo ya que no tengo en nadie en quien pensar los domingos por la tarde y por quien sufrir cuando veo que está en línea en whatsapp y no me contesta mi mensajito de “buenas noches”, y a veces me apetece sufrir un poco, que me pega mucho eso y lo estoy perdiendo. Pero claro, como soy filofóbico perdido, me cierro en banda ante cualquier oportunidad de “conocernos mejor” y huyo de cualquier situación en la que haya que usar más el corazón que la cabeza, pues eso no va a ocurrir. Y ¡oye! casi que mejor.

Así que, en verdad, aunque en según qué cosas debería plantearme cambiar, todo va a seguir igual. Soy un animal de costumbres. O gilipollas, depende.

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