Hay veces que me han dicho que soy un poco friki, que se me va la pinza o, simplemente, me han mirado raro. Y todo porque me gusta conocer la “paridad” de las personas. Y de las cosas.

Por un lado tiendo a preguntarle la fecha de nacimiento a la gente al poco de conocerla. Las fechas tienen tres números: día, mes y año. Si de estos tres, los tres son números pares quiere decir que eres una persona “totalmente par”. Como yo, por ejemplo, que soy del 28 del 04 del 84. Al revés si todos son impares, que pasas a ser “totalmente impar”. Si dos son pares eres una persona “muy par” e igual, dos impares y un par te convierten en una persona “muy impar”. Que lo sepas.

Por otro lado tiendo a hacer algo parecido con las cosas. Les busco un número, sumo todas sus cifras y vuelvo a sumar hasta reducir a una sola cifra, y veo si es par o impar. Así por ejemplo 2014 (2+0+1+4=7) según esta “cosa mía” es un número impar, es un año impar. Y así, mi número de teléfono aún acabando en 6 como suma 55 (5+5=10, 1+0=1) también es un número impar. El del trabajo acaba en 8 y suma 22 (2+2=4) por lo que, menos mal, es un número “tradicionalmente par” que para mi también lo es.

Pero os voy a contar un secreto que a estas alturas de la vida a lo mejor os sorprende y todo: es mentira, en verdad me da igual. Que una persona, un número o una cosa sea “más o menos par” me resbala una barbaridad, no implica nada y no tiene ningún sentido. Es simplemente una forma de mantener la mente activa, de estar despierto y de decirle a mi cabeza a todas horas “¡Eh! ¡Que te atontas! ¡Mira, mira, es un número! ¡Súmalo, corre!”.

hombre-darina

Pocas cosas hay más sanas que mantener la mente activa. Por eso también tengo mis “juegos” para fomentar la creatividad. Porque ¡oh, amigos! si a veces hago cosas chulas no es porque tenga más imaginación que nadie, se me fue atrofiando con la edad como a todos, pero nunca he dejado de hacer cosas para mantenerla en forma. Que si tienes un trabajo super artístico no te hace falta, pero si no, siempre te quedará esa horita diaria de metro o un paseo con musiquita al atardecer para dedicarle un ratito a tu cabeza.

Mi juego favorito es el que yo llamo “El hombre de harina”. Se me ocurrió un día comiéndome una mandarina. En silencio, solos, la mandarina y yo. Y sin más me dije: “mandarina”, y retumbó en mi cabeza, que de repente en plan eco me devolvió un mensaje: “man en inglés significa hombre, así que te estás comiendo un hombre-darina“. Y de ahí a una galleta de jengibre solo hubo un paso.

Se trata simplemente de enlazar conceptos aunque sea de una forma muy forzada. Por ejemplo, así, en directo, pienso “hay que ejercitar el cerebro como si fuera un músculo”. Músculo. El mus es un juego de cartas ¡cartas con culos! Culos que se sientan en el water, que lo llaman “el trono” ¿iba de juegos? ¡Juego de Tronos! Pero ¡bah! es poco creativo, ya existe… mmm… “Juego de truenos”, a ver qué sale. Los truenos juegan con los rayos y se enfadan, porque siempre les ganan en las carreras. Las carreras típicas son las de caballos. Caballos hay en Sevilla, en la feria, la feria de Abril. Abril. Cerral.
Si te atascas (¿cómo se sale de un “cerral”?) puedes volver un par de pasos atrás. ¿Carreras? ¡Bah! Lo que tienen futuro son los módulos. Modulada, como la frecuencia de la radio FM. Radio, número Pi. Pi al cuadrado, Pipi… ¡me meo!

Y así, horas. Sin reglas, sin “eso no vale”, sin “te repites”, nada, la idea es que fluyan cosas sin límite, no ponerle barreras a la imaginación, aunque se vaya por los cerros de Úbeda. Jugar con gente también mola, pero es raruno.
También puedes complicártelo cogiendo dos conceptos que no tienen nada que ver y hacer una cadena de chorradas hasta que logras unirlas cerrando el círculo.

A veces también abro el instantdomainsearch y me pongo a hacer combinaciones chulas de letras y/o palabras para ver si soy el primero al que se le ocurre, es decir, si ese nombre de dominio está disponible como puntocom. Pero este juego es un peligro: he acabado comprando decenas de dominios que nunca he utilizado. Un drama.

¡Y tengo más juegos chulis! Pero si os los cuento todos ¡no os inventáis los vuestros! ¡Y esto va de pensar, amigos!

Con algunos de ellos voy por la calle descojonándome yo solo y la gente me mira raro. Más o menos como miro yo a la gente que va con cara de sufrimiento y sudando como cerdos haciendo como que corren: cada uno va por la calle ejercitando lo que le da la gana. Y yo mientras, por lo menos, me río.

Yo he venido aqui a hablar de mi libro de tres cosas: De mi madre, de las canciones de La La Love You, y de ti. De las tres a la vez.

mama_jgtsYo nunca he hablado de amor con mi madre. Ni de amor de ninguna otra gilipollez de esas.
Últimamente mi madre y yo hablamos “como muy de tú a tú”, como si ahora que soy mayor y no tengo que darle explicaciones pudiéramos hablar con más libertad, y ahora sí que nos hemos puesto moñas alguna vez, pero en mis años mozos no. Excepto una vez, que por alguna extraña razón salió el tema y claro, yo lo recuerdo como un momento raro. Yo creo que lo estaba pasando mal por alguien o algo y se me debía notar, y no recuerdo nada de la conversación excepto una frase, y es que me dijo que “siempre tenemos que pensar en alguien, no hace falta que estemos enamorados de esa persona, simplemente porque nos guste o porque necesitemos más de ella, siempre pensamos en alguien, no podemos estar sin alguien en la cabeza“. Y me pareció una estupidez como una casa, evidentemente. Estupidez de la que me acuerdo de vez en cuando porque aunque no sea una verdad universal, en mi caso tiende a cumplirse.
He estado soltero los últimos 30 años (que curiosamente coinciden con los 30 primeros) pero sí que es cierto que, desde que tengo uso de razón, siempre ha habido alguien. Cuatro veces para ser exactos, ya lo conté en 2012 y la cosa no ha cambiado, y el proceso siempre ha sido el mismo: Un clavo ha sacado a otro clavo. Puedo tirarme dos años (¡o doce!) pensando en ti y de repente llega alguien y te borra de un plumazo para quedarse con tu hueco. Impresionante, qué facilidad. El hueco es pequeñito, no caben dos, pero siempre está ocupado.

 

 

Y si ahora mismo me preguntas que cuál es mi disco favorito, posiblemente sin pensármelo demasiado te diría que el último de los La La Love You. Soy fan. Puedo cantarme todas sus canciones a voces pero tengo una cosa muy clara: No me las creo. Nada en absoluto. Me encantan sus letras pero sé que son para otros, no para mí.
Yo no soy capaz de “apostarlo todo al dos” porque conociéndome no iba a hacer nada porque la cosa saliera bien, en cuanto algo se pusiera un poco feo iba a huir por patas, que lo sé. No “sueño con que algún día tú me digas que me quieres, que me cojas de la mano y paseemos por Cibeles” porque nunca me he visto en esa tesitura, nunca me han dicho “te quiero” y no sé como iba a reaccionar, creo que incluso podría no gustarme, que es un poco triste. No va a llegar ese momento en el que “tarde o temprano si no te das cuenta tendré que decirte que me gustas más que ver las formas de las nubes y volar” porque si no te das cuenta yo nunca te lo diría, aunque me muriese de ganas. Y por lo tanto no “sabes que voy a esperarte” porque es mentira, en verdad estoy deseando que llegue la siguiente “mora verde” para olvidarme de ti. No “voy a darlo todo, todo a quererte en modo experto y sin fallar“, mira que lo siento.

Y mi canción favorita dice que “sabes muy bien que aunque no te importe iré a buscarte hasta el Polo Norte” y no. No iría a buscarte ni a la vuelta de la esquina porque recordemos que mi miedo al rechazo es la causa principal de mi filofobia. Ir a buscarte sería como preguntar, te daría pie a responder y tu respuesta podría no gustarme, así que no me la iba a jugar: preferiría no saberla. Por eso te cuento las cosas en mi blog, porque no me has dado tiempo a contarte que tengo uno.

 

Curiosity¡Pero no te confundas! Que no me he enamorado de ti, ni de lejos. Tampoco me ha dado tiempo, vaya, soy fácil pero no tanto. No te líes: Es simple curiosidad. Pero mucha. Tienes “un algo” que hace que me apetezca saber mucho más de ti. Aunque en verdad no me guste lo que me cuentes, aunque haga que me desencante, pero quiero saber más. Que me cuentes cosas nuevas y me expliques esas de las que me has dado pinceladas. Hay cosas que te motivan, en las que crees, que te mueven, y sean grandes o pequeñas para el resto, para ti son importantes. Algunas me parecen estupideces, podría incluso reirme de ti, pero es que no hay nada que me guste más de una persona que el que tenga inquietudes, por lo que sea. No soporto a la gente que simplemente pasa por la vida sin más.

Y ¿sabes lo mejor? Que yo molo mogollón. Y si tuviera un ratito para contarte cosas a lo mejor también te picaba un poco y esto se convertía en un “ahora un poquito más de ti, y ahora un poquito más de mi” y que la cosa se pusiera interesante. O que viéramos que vivimos en mundos paralelos y que como hablamos idiomas distintos no nos entendemos y nos aburrimos juntos, que también puede pasar.

Quiero conocerte más para que me convenzas de que sí o de que no, pero que me des pie a poder forjarme una opinión, que ahora me faltan datos. Quizás la única frase de los La La que me podría quedar es la de quiero hacerte a piezas y mientras me besas quiero hacer tu colección. Una pena que no me enviaras la lista de canciones que me prometiste… ¡con lo que me gusta a mi jugar a averiguar cosas de la gente por la música que escucha! Quiero más de ti, pero no te lo voy a decir. Porque he decidido no volver a escribirte por no volver a esperar una respuesta sin que llegue. No sirvo para ir detrás de nadie, no entiendo las canciones que hablan de “luchar por alguien”, aquí o ponemos los dos de nuestra parte o esto es un coñazo, y a ti no te veo con mucha intención. Y yo soy super constante para prácticamente todo en la vida, así que lo compenso “en estos terrenos” y no soy nada pesado, en “las cosas del querer” tiro la toalla con muchísima facilidad.

mora1Pero ¿sabes? Gracias. Como mi madre dice que siempre hay que pensar en alguien, ahora los domingos por la tarde lo hago en ti. Y tengo suerte porque eres infinitamente más fácil que “la mancha de mora” anterior… ¡Dónde va a parar! Así que quédate un poquito más, que es una situación cómoda y no sé como podría ser la siguiente, me gusta esta porque si antes sufría “por lo que podía haber sido” ahora contigo simplemente es un “pues me he quedado con un poco de hambre”. Y es paradójico porque sabiendo que tú no comes carne, la cosa se soluciona con un KingAhorro de 3’90€.

Hace 3 días mi blog cumplió 12 años. Escribo en mi blog una media de un post cada cuatro meses así que el hecho de que el pobre cumpla años no es lo más celebrable del mundo. Pero oye, doce años son una barbaridad ¿que no? Así que había que decirlo. Dicho.

Y a mi enfrentarme a “la página en blanco” de mi blog me encanta. Porque me pongo a sacar mierda y escribo entradas super largas contando dramas e historias que me hacen la vida imposible y que necesito soltar de alguna forma. Todo lo de más adentro, ahí, para afuera, sin anestesia, desgarrándome las entrañas buscando la luz, abriendo el corazón de par en par, que le enchufas unos altavoces y te saca una clase de Zumba del ritmo que lleva. Una cantidad de sangre y vísceras todo que ríete tú de The Walking Dead. Unos dramas que te marcan más que “It”, “El Resplandor” y “Carrie” juntas en la adolescencia. Unas historias basadas en hechos reales que te dan ganas de pagar por leerlas, que si pongo mi blog en Amazon me coloco en el Top 10 de ebooks en cuestión de horas. Y lo suelto todo aquí, y me desahogo. Y me lo leo y digo ¡ufff! y me quedo mucho más tranquilo. Es un alivio sobrenatural, toda una terapia impagable, y ¡gratis! Y como veo que ha cumplido su cometido pues puedo borrar esa mierda de post lleno de dramas que no os van ni os vienen y vuelvo de nuevo a escribir sobre blanco para contaros cosas mucho más interesantes, como por ejemplo: Por qué como pasta rellena.

Y es que a mi me gusta la pasta con atún. La receta es sencilla: una pastillita de avecrem-del-Dia% en una cazuela con agua hasta que empieza a hervir, una bolsa de medio kilo de pasta que me da para un buen platao ese día y dos tuppers hasta arriba para llevarme al trabajo, y después de escurrirla una latita de atún al natural, un chorrito de aceite y una pizquita de pimienta negra y orégano. Delicias de estudiante, pero a los 30. Y puede parecer un plato sencillo pero ¡ojo! Que hago espirales en vez de macarrones para que el atún se enganche solo y no haya que andar pinchándolo, super profesional. ¿El problema? Siempre se me olvida el atún. Soy así, ya lo sabes. En casa me acuerdo con el plato a medio comer y me lo echo aunque ya esté acabando y acabe comiendo atunarro con algo de pasta, pero cuando me lo llevo fuera es la sosería hecha tupper. Es pasta con atún sin atún. Macarrones de interior. Espirales con ausencia de mar. Pasta a la indiferencia atunil. Macarrones.

Así que para evitar comer algo tan soso, me acostumbré a comprar tortellini rellenos de carne, que no hay que echarles nada y nada se te puede olvidar, porque vienen con la poteína ya echada de casa.
Y ya está. Eso era todo lo que os quería contar hoy. O casi.

¡Sí! Después de 5 años, y sin la magia del CD en el buzón, este año hay…
¡Jorgetes 2013! :)

jorgetes2013

Recordemos que no tienen por qué ser canciones publicadas en 2013 sino que, por lo que sea, hayan sido importantes para mi este año.

Se escucha en Spotify, haciendo click aquí: http://ysu.be/jorgetes2013

E incluye…:

01. Espada – Javiera Mena
02. En Libertad – Nino Bravo by La Casa Azul
03. The Right Thing – Alphabeat
04. No Gires 2013 – Varry Brava
05. Corriendo a Ciegas – Bravo Fisher!
06. Awkward – San Cisco
07. Walking on Air – Katy Perry
08. Hey You Beautiful – Olly Murs
09. Los Amigos que Perdí – Dorian
10. Safe and Sound – Capital Cities
11. Pócima del Amor – La La Love You
12. We Got the Power – Loreen

¡Hala! Si lo escucháis, podéis comentarme y todo… :P

Ni nochevieja ni leches. El verdadero “cambio de año” es ahora, a principios de septiembre y, aunque sea menos habitual, es una época en la que la gente también aprovecha para hacerse propósitos que no va a cumplir. El caso es que como yo vivo en una incertidumbre permanente y nunca sé que va a ser de mi vida al día siguiente, no puedo hacer planes más allá de 24 horas, así que yo lo que me hago son no-propósitos. Si ya sabes que no los vas a cumplir, la cosa es mucho más fácil, así que… ¡Vamos a ello!

1.) No solo trabajar

En mi empresa llevamos meses esperando septiembre. En estos días vamos a empezar una nueva etapa en la que tenemos mucha confianza pero que implica currar como cabrones. Más aún. Y eso va a hacer que, como me ha ocurrido más veces, no haga más que pensar 24 horas al día en el trabajo sin dejar hueco para nada más, y eso me acaba pasando factura, siempre, así que el primero de mis no-propósitos es, todos los días, buscarme algo que hacer que me ayude a desconectar aunque sea un ratito. Pero en verdad no seré capaz y mi trabajo absorberá por completo mi vida y mis fuerzas, así que confiemos en que en algún momento habrá recompensa.

2.) Apuntarme a un gimnasio

Yo no soy carne de gimnasio desde el momento mismo en que me niego a llamarlo “gym”, eso está claro. Pero yo decidí que antes de los 30 tenía que ponerme buenorro y solo me quedan 7 meses, que como estoy delgadete ahora es lo justo para que, apuntándome a alguna clase chula rollo bodypump o cualquier otra mierda de esas, se me coloquen un poco las cosas en su sitio e incluso dé un poco el pego, que no necesito más. Además de que me ha obligado el médico, vaya, pero intuyo que la cuota no la cubre la seguridad social así que es una obligación de mentira. El caso es que echando cuentas no lo puedo pagar, y como trabajo muy lejos y pierdo mucho tiempo en el metro no sería capaz de cuadrar horarios con ninguna clase, y yo lo de ponerme a “hacer máquinas” a mi bola como que no lo veo del todo claro. Así que nada, cuerpo escombro forever, que es lo mío.

3.) No dejar la bici

Este verano he hecho ¿miles? de kilómetros con la bici y he disfrutado como un enano, oye, hay pocas cosas en la vida que me gusten más y el coste total en todo el verano han sido 15€ de un pinchazo. Pero siempre pasa igual, en cuanto llega la manguita larga me da pereza cogerla y la pobre se pone triste hasta que vuelve el sol y las alergias, así que enlazando con el no-propósito anterior, he decidido que este año voy a seguir dándome mis vueltas diarias y yendo a los sitios en bici y, si hace frío, pues me abrigo. Pero seguro que al final me dará mucha pereza y a la vez mucha pena.

4.) Bloguear y twittear más

A veces tiendo a olvidar la gran cantidad de cosas personas buenas que me ha aportado este, mi blog, y lo que me desahogo cada vez que me pongo a teclear mis historias. Y además veo que la gente se lo pasa bien en twitter, y hablan de temas, y hacen cosas y no sé, que parece que el pajarito azul mola. Pero tiendo a no tener tiempo para ponerme a escribir posts chulos y twitter me parece muy esclavo, aunque últimamente de vez en cuando diga cositas e incluso comparta allí también mis cutre-fotos de instagram. Ahora, conociéndome, seguiré contando mis mierdas en tercera persona en facebook, este post será el último en meses y moriré antes de llegar a los 1000 tuits. Así soy.

5.) Hacerme youtuber

Conocida es mi afición a apuntarme a todas las modas adolescentes y, ya que me he saltado tanto la de defender las zorrerías de Miley Cyrus como la de meterme vodka por los ojos con un tampón, no podía dejar pasar una de mis favoritas: enamorarme de youtubers. Madre mía, la de horas y horas de vídeos que me estoy tragando últimamente mientras muero de amor. Y claro, “me pico” y yo también quiero ser youtuber, que es un run-run con el que llevo ya una temporadita larga. De hecho cuando cumplí los 29 decidí hacer un video diario durante un año pero, aparte de que el tema dejaba demasiado a la luz mi actual crisis de los 30, llegué a la conclusión de que si loulogio, que es una máquina, no lo estaba consiguiendo con “Café con Lou“, lo mío iba a ser un fracaso desde el día 2. Y septiembre me parecía un buen mes para empezar un canal donde subir vlogs que nadie vería hablando de cosas que a nadie le interesarían, pero aunque Chema diga que soy carne de youtube, teniendo en cuenta que odio ponerme delante de una cámara y que tampoco tengo una decente que mejore la caca de vídeos que hace mi móvil, este tema vuelve a quedar aplazado de forma indefinida.

6.) Sufrir por amor

¡Ojo! Que no digo enamorarme y mucho menos ser correspondido… ¡Esas cosas a mi no pasan! Pero es que hace mucho tiempo ya que no tengo en nadie en quien pensar los domingos por la tarde y por quien sufrir cuando veo que está en línea en whatsapp y no me contesta mi mensajito de “buenas noches”, y a veces me apetece sufrir un poco, que me pega mucho eso y lo estoy perdiendo. Pero claro, como soy filofóbico perdido, me cierro en banda ante cualquier oportunidad de “conocernos mejor” y huyo de cualquier situación en la que haya que usar más el corazón que la cabeza, pues eso no va a ocurrir. Y ¡oye! casi que mejor.

Así que, en verdad, aunque en según qué cosas debería plantearme cambiar, todo va a seguir igual. Soy un animal de costumbres. O gilipollas, depende.

¿Sabes lo que pasa? Que me acuerdo de ti de vez en cuando y digo ¡ay! ¡voy a escribirle a ver que tal le va! Pero luego no te escribo. Porque no tengo del todo claro si te va a apetecer que lo haga. O porque no sé qué poner en el mensaje. O porque siempre lo dejo pasar. Y me pasa contigo y con algunas personas más, y siempre es lo mismo: al final no te digo nunca nada. Pero ¡oye! que seguro que a ti también te pasa con un montón de gente, y alguna vez… ¡incluso conmigo! Y por eso lo vamos a solucionar, porque tú y yo hemos quedado esta noche. A las 22:30 para ser exactos, en Príncipe Pío, y nos vamos a dar una vuelta por Madrid Río. Ese es el plan.

 

– Si quedamos a menudo y te apetece que nos veamos hoy también…
– Si hace mucho que no nos vemos
y no encontrábamos la excusa para volver a quedar…
– Si nos dejamos de ver por algún motivo que evidentemente ya hemos olvidado…
– Si aún no nos conocemos en persona y crees que ya va siendo horita…
– Si no tienes ni puñetera idea de quién soy pero alguien te ha dicho “queda con él ¡es majo!”…
– Si no encajas en ninguna de las anteriores pero por lo que sea te apetece darte un paseíto conmigo…

 

¡Paseemos, pues! Tú decides si en bici o a pata. De Príncipe Pío al Matadero y regreso. Por la noche, eso sí, al fresquito. De camino pásate por un chino a por unas coca-colas y yo me hago con unas patatuelas. Nos ponemos al día y prontito en casa que al día siguiente hay que madrugar.

Simplemente escríbeme un mail, un privado por facebook, un DM por Twitter, un Whatsapp, un Line… ¡O un SMS! y dime qué día de entre los disponibles puedes y si vienes con o sin bici, sin más explicaciones. Ese día quedamos a las 22:30 aquí, donde la gente patina y esas cosas.

 

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Los días son estos, básicamente lo que queda de agosto, en negrita los disponibles y en gris los que ya no, intentaré ir actualizándolo según os los vayáis quedando:

 

j-22  |  v-23  |  s-24  |  d-25  |  l-26  |  m-27  |  x-28  |  j-29  |  v-30  |  s-31

 

Sí, me voy a dar 10 días seguidos la misma vuelta, solo o acompañado. Lo que pasa es que si voy solo será siempre igual, un coñazo, así que… ¡Vente! ¡Ya está! Hemos quedado, es oficial, así que no te escaquees…

¿Qué haces esta noche? :)

Pues estoy en una etapa super bloguera, fíjate. Me apetece escribir en mi blog a todas horas, pero es que también estoy en una etapa un poco… ehmmm… ¿densa?, así que en verdad me apetece escribir a todas horas posts que irremediablemente tendrían que estar en “La Caja Naranja”. La echo mucho de menos. Pero La Caja Naranja ya no existe, así que mejor no escribo, y dramas míos que os ahorráis. Mejor hago un post de Brevas. De nada.

– Tengo mucho mono de bici. Entre que en invierno me da una pereza horrible y que además últimamente no deja de llover, llevaré como 6 meses sin tocarla. Paso todos los días por delante suyo y la oigo llorar, la mi pobre, que se cree que la tengo abandonada, con todo lo que yo la quiero. El primer día que salga el sol la cogeré con tantas ganas que, o reviento de tanto pedalear, o me caeré de forma extremadamente aparatosa porque haya perdido soltura. Pero el caso es que moriré. Qué bonito eso de morir por amor.

– Tengo un granito super pequeñito que tiene que estar conectado directamente con mi sistema linfático porque, lo aprietes cuando lo aprietes, siempre sale agüilla. Sin límite. Una guarrería, vaya. Pero engancha.

– Si no deja de llover no voy a poder poner lavadoras, y la situación puede rozar el drama en cualquier momento. Me estoy poniendo calcetines con tomates importantes y camisetas que estaban a punto de pasar al cajón de “para dormir”. Por suerte cuando he ido en semana santa mi madre me había comprado calzoncillos. Porque a mi los calzoncillos me los sigue comprando mi madre, menos algunos, los de los martes y los domingos, que son más chulis porque me los compro con cierto criterio. La proporción es más o menos esa: tengo 2 guays por cada 5 normalillos suyos.

– “I will never forget how you made me feel. Come make me relive the wonders of the time, back when you were mine”.

– Dentro de relativamente poco es mi cumpleaños y no me apetece nada. Tengo mis razones y las entenderíais y todo, pero ¡oops! ¿Ves por aquí una Caja Naranja? Yo no. Así que no-dramas.

– Ayer no pude dormir por darle vueltas a un tema. Por la mañana en el metro al ir a trabajar he tenido que decidir qué escuchar, y en un acto de masoquismo extremo he elegido ese disco en el que sé que está esa canción que hoy no debería haber escuchado, confiando en que el aleatorio no la iba a hacer sonar antes de llegar a mi destino. Evidentemente, ha sido la primera. Y ya he tenido run-run para todo el día.

– ¡Comenta, cojones!

Astrud - Mi Fracaso PersonalO cómo la vida misma puede quedar plasmada en una canción

Hace tres años todo parecía perfecto,
y no quiero ocultar que siempre hubo un matiz o la sombra de una duda.
Y aunque eso nunca me detuvo,
sí que tuve ocasión de no poder evitar el sentirme algo peor
y el pensar que algo iba mal al ver que nada parecía ir mejor.

Hace dos años todo parecía un desastre, pero yo seguía allí,
inventando excusas y, y creyéndomelas luego
y convenciendo a mis amigos, o eso creía yo,
mis amigos preferían ponerse en lo peor.
Y lo peor se parecía mucho a verme afrontar la situación
de cómo confesar que llevo dos años harto, y éste es el tercero,
y no está bien, y está bien.

Pronto hará un año que me puse un año de plazo para trazar un plan
sobre cómo iba a cambiar la manera en que funcionan mis cosas,
y el año acaba ahora y todavía no estoy listo
para tomar decisiones importantes por mí mismo.
Y casi que voy a esperar un año a ver si todo empieza a mejorar.<