Hubo un tiempo que mi blog molaba un huevo.
Me escribía un montón de gente y me decía “¡Hey! ¡Me gusta como escribes!” y añadían cosas como “Es la forma en la que cuentas las cosas” y a mi me hacía ilusión, y me motivaba, y seguía escribiendo y la gente me leía, y me comentaba, y todas esas cosas que se hacen en los blogs. Pero por alguna razón cada vez escribía menos, y de repente el día 9 de mayo de 2012 mi blog cumplió 10 años y me dio vergüenza decirlo porque llevaba casi un año entero sin actualizar… Pero es que me daba pereza, no ya por sentarme a escribir un post, sino porque me lo habían hackeado y estaba roto y feo y no se podía escribir ni comentar ni nada y había que arreglarlo y… ¡Prfff! Y así, cuando me apetecía escribir, no tenía donde, y era todo un drama.

Pero ayer… ¡Regularicé mi situación bloguil! Le eché unas cuantas horitas, y no solo arregle Pop Box para que todos mis posts viejunos pudieran seguir siendo accesibles (menos los de La Caja Naranja, me he cargado sin querer todas vuestras contraseñas… ¡Argh!) sino que me he instalado un WordPress maravilloso para que escribir sea aún más fácil que antes y me de mucha menos pereza todo… Y ahora tengo un blog super simplito y sencillito en el que podéis escuchar musiquita que me gusta y comentar con vuestra red social favorita… ¡La vida moderna!

Y todo esto… ¿Quiere decir que ahora voy a escribir más? Pues mira, podría prometer actualizaciones periódicas y decir que iba a escribir un montón, pero sería engañarme a mi mismo y un poco a vosotros, así que vamos a dejarlo en que ahora, el día que me apetezca contar algo, tengo dónde hacerlo… Y yo soy muy de contar cosas… :)