Hace 3 días mi blog cumplió 12 años. Escribo en mi blog una media de un post cada cuatro meses así que el hecho de que el pobre cumpla años no es lo más celebrable del mundo. Pero oye, doce años son una barbaridad ¿que no? Así que había que decirlo. Dicho.

Y a mi enfrentarme a “la página en blanco” de mi blog me encanta. Porque me pongo a sacar mierda y escribo entradas super largas contando dramas e historias que me hacen la vida imposible y que necesito soltar de alguna forma. Todo lo de más adentro, ahí, para afuera, sin anestesia, desgarrándome las entrañas buscando la luz, abriendo el corazón de par en par, que le enchufas unos altavoces y te saca una clase de Zumba del ritmo que lleva. Una cantidad de sangre y vísceras todo que ríete tú de The Walking Dead. Unos dramas que te marcan más que “It”, “El Resplandor” y “Carrie” juntas en la adolescencia. Unas historias basadas en hechos reales que te dan ganas de pagar por leerlas, que si pongo mi blog en Amazon me coloco en el Top 10 de ebooks en cuestión de horas. Y lo suelto todo aquí, y me desahogo. Y me lo leo y digo ¡ufff! y me quedo mucho más tranquilo. Es un alivio sobrenatural, toda una terapia impagable, y ¡gratis! Y como veo que ha cumplido su cometido pues puedo borrar esa mierda de post lleno de dramas que no os van ni os vienen y vuelvo de nuevo a escribir sobre blanco para contaros cosas mucho más interesantes, como por ejemplo: Por qué como pasta rellena.

Y es que a mi me gusta la pasta con atún. La receta es sencilla: una pastillita de avecrem-del-Dia% en una cazuela con agua hasta que empieza a hervir, una bolsa de medio kilo de pasta que me da para un buen platao ese día y dos tuppers hasta arriba para llevarme al trabajo, y después de escurrirla una latita de atún al natural, un chorrito de aceite y una pizquita de pimienta negra y orégano. Delicias de estudiante, pero a los 30. Y puede parecer un plato sencillo pero ¡ojo! Que hago espirales en vez de macarrones para que el atún se enganche solo y no haya que andar pinchándolo, super profesional. ¿El problema? Siempre se me olvida el atún. Soy así, ya lo sabes. En casa me acuerdo con el plato a medio comer y me lo echo aunque ya esté acabando y acabe comiendo atunarro con algo de pasta, pero cuando me lo llevo fuera es la sosería hecha tupper. Es pasta con atún sin atún. Macarrones de interior. Espirales con ausencia de mar. Pasta a la indiferencia atunil. Macarrones.

Así que para evitar comer algo tan soso, me acostumbré a comprar tortellini rellenos de carne, que no hay que echarles nada y nada se te puede olvidar, porque vienen con la poteína ya echada de casa.
Y ya está. Eso era todo lo que os quería contar hoy. O casi.

1 comentario en “Por qué como pasta rellena

  1. Cortas unas láminas de ajo finitas, las pones en la sarten con un poquito de aceite de oliva y un poquito de mantequilla y las dejas dorarse. Cuando lo estén, sin quemarse que el ajo quemado amarga mucho, le echas una guindilla pequeña cortadita y unas gambitas peladas y algún palito de marisco a rodajitas y lo dejas todo hacerse un poco, dorarse y coger color.
    Mientras tanto, pones en una cazuela agua a hervir, cuando lo haga le echas un puñadito de sal y pasta negra, la dejas que se haga y cuando esté hecha, la escurres y la viertes sobre la mezcla anterior.
    Le das unas vueltas, que se vaya mezclando todo y vaya cogiendo sabor, el del marisco, el de la guindilla, el del ajo…. lo sacas y a comer.
    A mi me gusta mucho.
    Todo lo puedes encontrar en Mercadona, la guindilla seca en botes donde las especias, los palitos de marisco y las gambitas en la zona de congelados, los ajos en la zona de verdura, la mantequilla donde los lácteos, todo… excepto la pasta negra, que lo puedes hacer en algún supermercado mejorcillo tipo Hipercor o tal…. se llama creo Pasta al nero di seppia.
    Que aproveche.

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