No tengo ningún interés en morirme. Menudo coñazo tiene que ser eso. Perezón. Pero algún día habrá que hacerlo, claro. Y es posible que me muera después que tú. De hecho tengo pensado sobrevivir al máximo de gente posible, voy a retrasarlo todo lo posible, hasta que algún día alguien diga “Venga tío, vale ya ¿no?” y me tenga que morir porque no me queden más huevos. Pero por si para aquel entonces quedáis alguno por aquí, tengo una serie de exigencias (que no peticiones) que deberéis cumplir:

– Quiero donarlo todo. Que me desmonten en la mayor cantidad de trozos posibles, confiando en que alguno sea útil. Tijerita, neverita, y a donde haga falta. Eso sí, solo por si alguien necesita algo, lo de donar mi cuerpo a la ciencia y que jugueteen conmigo me hace bastante menos gracia, eso no.

– Quiero que me incineren. A lo que quede, que le prendan fuego. Paso de ser comida para nadie, no estoy tan bueno. Siempre he sido de pizza, lasaña y bizcochos caseros pero llevo un porrón de años sin tener horno, así que para compensar, horno ahí a tope. Nací en Valencia así que lo de acabar en una falla sería super alegórico, super bonito y super todo.

– No quiero ataud, ni urnas, ni nada. Eso de gastarse pelas en una caja de madera de la buena para quemarla después de un paseo dentro de un coche en el que ni se luce ni nada, no lo veo lógico. Para cuando yo me muera seguro que hay cajitas super monas de cartón reciclado o de algún material super barato que aún ni existe y que para entonces será tendencia. Eso sí, nada de cruces ni nada de eso ¡por diox! Lisita, que lo más simple siempre es lo más bonito. Y para las cenizas, un tupper. Y solo para transportarlas hasta un río o un mar o un descampado cualquiera. El cubo de la basura me vale también. Y el tupper si es bueno, un agua y de vuelta a su circuito habitual.

– No quiero entierro. Tendría cojones que monte cosas vivo y no venga nadie, y que de repente me muera y os juntéis todos. Vamos, sería como para volver y daros de ostias. Si por casualidad os econtráis un día un par de vosotros y decís “¡Por cierto! ¿Te enteraste que se murió este?”, iros a tomar algo en mi memoria y escuchad canciones bonitas que me gustasen. O emborrachaos y escuchad cualquier mierda. Y liaros. Y follad. En mi honor todo. Y luego recordad que si siguiera vivo simplemente “os sonarían vuestras caras” y ahora estáis retozando en una cama al azar. Y así siempre tendréis un buen recuerdo mío. Y cuando veáis que se os va olvidando, volved a quedar.

Así que eso. Si algún día os invito a una fiesta masiva sin motivo aparente ¡venid! Que a lo mejor es que me han dado dos meses de vida y me estoy montando una especie de “pre-entierro” para veros a todos juntitos pero estando de pie y despierto, en vez de ahí tirao, un poco muerto. Y si eso no ocurre pues vivid todo lo posible y lo mejor que podáis, cuando os vaya dando el venazo id muriendoos, y ya luego, cuando ya hayáis acabado todos, si eso voy yo. Con la calma.

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